Categoría: Medicina Interna y otros temas

  • Fibromialgia: síntomas que muchas personas ignoran

    Fibromialgia: síntomas que muchas personas ignoran

    fibromialgia

    La fibromialgia es una enfermedad crónica que afecta principalmente los músculos y tejidos blandos, generando dolor generalizado y una serie de síntomas que, en muchas ocasiones, se pasan por alto o se confunden con otras condiciones.

    Uno de los principales retos de la fibromialgia es que sus síntomas pueden ser sutiles al inicio y variar de una persona a otra, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento adecuado.

    ¿Qué es la fibromialgia?

    La fibromialgia es un trastorno caracterizado por dolor musculoesquelético crónico, acompañado de fatiga, alteraciones del sueño y sensibilidad aumentada al dolor.

    Aunque no causa daño estructural en las articulaciones, sí impacta significativamente la calidad de vida de quienes la padecen.

    Síntomas más comunes (y menos reconocidos)

    Muchas personas asocian la fibromialgia únicamente con dolor, pero existen otros síntomas que suelen ignorarse:

    1. Dolor generalizado

    Es el síntoma principal. Se describe como un dolor constante que puede sentirse como ardor, presión o punzadas, y afecta distintas áreas del cuerpo.

    2. Fatiga persistente

    No se trata de cansancio común. Las personas con fibromialgia pueden sentirse agotadas incluso después de dormir varias horas.

    3. Trastornos del sueño

    Dificultad para conciliar el sueño o mantener un descanso reparador. Esto contribuye a la fatiga y empeora otros síntomas.

    4. Problemas de concentración (“niebla mental”)

    Dificultad para concentrarse, olvidar cosas o sentir lentitud mental. Este síntoma es frecuente pero poco reconocido.

    5. Sensibilidad aumentada

    Las personas con fibromialgia pueden ser más sensibles al dolor, al frío, al calor, a ruidos o incluso al tacto.

    6. Dolor de cabeza frecuente

    Cefaleas o migrañas recurrentes pueden estar relacionadas con esta condición.

    7. Rigidez corporal

    Especialmente al despertar o después de permanecer mucho tiempo en la misma posición.

    ¿Por qué se ignoran estos síntomas?

    Uno de los problemas más comunes es que estos síntomas pueden confundirse con estrés, cansancio o problemas emocionales. Esto hace que muchas personas no busquen atención médica o reciban diagnósticos incorrectos.

    Además, al no existir una prueba única para diagnosticar la fibromialgia, el proceso puede ser más complejo.

    ¿Cuándo acudir con un especialista?

    Es importante buscar valoración médica si presentas:

    • Dolor generalizado por más de tres meses
    • Fatiga constante sin causa aparente
    • Problemas de sueño persistentes
    • Dificultad para concentrarte
    • Síntomas que afectan tu vida diaria

    Un diagnóstico oportuno puede ayudarte a entender lo que está ocurriendo y comenzar un tratamiento adecuado.

    La importancia de un enfoque integral

    El manejo de la fibromialgia no se basa en un solo tratamiento. Generalmente incluye:

    • Medicación para el control del dolor
    • Terapias físicas
    • Cambios en el estilo de vida
    • Manejo del estrés

    Un enfoque integral permite mejorar los síntomas y la calidad de vida.

    Escucha a tu cuerpo

    Normalizar el dolor o el cansancio constante puede retrasar el diagnóstico. La fibromialgia es una condición real que requiere atención médica y seguimiento.

     

    Si sientes dolor constante, fatiga o síntomas que no puedes explicar, no lo ignores. Acudir con un especialista puede ayudarte a obtener un diagnóstico y mejorar tu bienestar.

  • Fiebre de origen desconocido y su relación con enfermedades reumáticas

    Fiebre de origen desconocido y su relación con enfermedades reumáticas

    fiebre

    La fiebre es una respuesta natural del organismo ante infecciones u otros procesos inflamatorios. Sin embargo, cuando aparece de forma persistente y no se logra identificar una causa clara, se le conoce como fiebre de origen desconocido (FOD).

    Aunque muchas personas la asocian únicamente con infecciones, la realidad es que también puede estar relacionada con enfermedades reumáticas, especialmente aquellas de tipo autoinmune.

    ¿Qué es la fiebre de origen desconocido?

    Se considera fiebre de origen desconocido cuando:

    • La temperatura es mayor a 38.3°C en varias ocasiones
    • Persiste durante un periodo prolongado (generalmente más de 2 a 3 semanas)
    • No se identifica una causa tras una evaluación médica inicial

    Este tipo de fiebre requiere un estudio más detallado para determinar su origen.

    Principales causas de fiebre de origen desconocido

    La FOD puede tener diversas causas, entre las que destacan:

    • Infecciones
    • Enfermedades autoinmunes o reumáticas
    • Enfermedades oncológicas
    • Otras condiciones inflamatorias

    Identificar la causa exacta es clave para establecer el tratamiento adecuado.

    Relación con enfermedades reumáticas

    Algunas enfermedades reumáticas pueden manifestarse inicialmente con fiebre, incluso antes de que aparezcan otros síntomas más evidentes.

    Esto ocurre porque muchas de estas enfermedades generan inflamación sistémica, lo que puede desencadenar elevaciones en la temperatura corporal.

    Entre las condiciones reumáticas que pueden asociarse con fiebre se encuentran:

    • Lupus
    • Artritis reumatoide
    • Vasculitis
    • Enfermedad de Still del adulto

    En estos casos, la fiebre suele acompañarse de otros signos que pueden ser sutiles al inicio.

    Síntomas que pueden acompañar la fiebre

    Además de la fiebre persistente, es importante prestar atención a otros síntomas como:

    • Fatiga constante
    • Dolor articular o muscular
    • Inflamación
    • Pérdida de peso inexplicable
    • Erupciones en la piel

    La combinación de estos signos puede orientar hacia una causa reumatológica.

    ¿Cómo se realiza el diagnóstico?

    El diagnóstico de la fiebre de origen desconocido requiere un enfoque integral. El especialista puede solicitar:

    • Estudios de laboratorio (marcadores de inflamación, anticuerpos)
    • Estudios de imagen
    • Evaluación clínica detallada

    En algunos casos, el proceso puede tomar tiempo, ya que se deben descartar múltiples posibles causas.

    La importancia de acudir con un especialista

    Cuando la fiebre persiste sin una causa aparente, es fundamental no ignorarla. Un diagnóstico oportuno permite iniciar el tratamiento adecuado y prevenir complicaciones.

    Los especialistas en reumatología están capacitados para identificar enfermedades autoinmunes que pueden manifestarse de esta forma.

    No ignores una fiebre persistente

    Aunque en muchos casos la fiebre es algo temporal, cuando se vuelve constante o inexplicable, debe ser evaluada.

     

    La fiebre de origen desconocido puede ser una señal temprana de una enfermedad reumática. Acudir a valoración médica es el primer paso para obtener un diagnóstico claro y cuidar tu salud.

  • Alimentación y salud articular: lo que dice la evidencia

    Alimentación y salud articular: lo que dice la evidencia

    [et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» custom_padding=»0px||0px||false|false» global_colors_info=»{}»][et_pb_row _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_text _builder_version=»4.24.1″ _module_preset=»default» text_font=»Raleway||||||||» text_font_size=»15px» header_font=»Livvic||||||||» header_3_font=»Livvic||||||||» header_3_text_color=»#0c71c3″ global_colors_info=»{}»]

    La relación entre alimentación y salud articular ha sido objeto de múltiples estudios en los últimos años. Aunque la dieta no sustituye el tratamiento médico en las enfermedades reumáticas, la evidencia científica muestra que una alimentación adecuada puede ayudar a reducir la inflamación, mejorar la función articular y apoyar el control de síntomas en muchos pacientes.

    Inflamación y alimentación: una conexión real

    Muchas enfermedades reumáticas, como la artritis reumatoide, la artrosis y el lupus, tienen un componente inflamatorio. La dieta influye en este proceso, ya que ciertos alimentos pueden modular la respuesta inflamatoria del organismo.

    Patrones de alimentación ricos en alimentos ultraprocesados, azúcares refinados y grasas saturadas se han asociado con mayor inflamación sistémica. En contraste, dietas basadas en alimentos naturales y mínimamente procesados muestran efectos antiinflamatorios.

    Nutrientes con mayor evidencia para la salud articular

    Ácidos grasos omega-3
    Presentes en pescados grasos (salmón, sardina, atún), nueces y semillas de chía o linaza. La evidencia sugiere que los omega-3 pueden reducir la rigidez matutina y el dolor articular, especialmente en pacientes con artritis inflamatoria.

    Antioxidantes y polifenoles
    Frutas, verduras, aceite de oliva, té verde y frutos rojos aportan antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo, un proceso involucrado en el daño articular y la inflamación crónica.

    Vitamina D
    Niveles adecuados de vitamina D se asocian con mejor salud ósea y muscular. Su deficiencia es frecuente en pacientes con enfermedades reumáticas y puede contribuir a dolor musculoesquelético y debilidad.

    Proteína de calidad
    Una ingesta adecuada de proteínas es clave para mantener masa muscular y estabilidad articular, especialmente en adultos mayores o pacientes con enfermedades crónicas.

    ¿Existen dietas “curativas” para las articulaciones?

    No existe una dieta única que cure las enfermedades reumáticas. Sin embargo, patrones como la dieta mediterránea cuentan con respaldo científico por su efecto antiinflamatorio y beneficios cardiovasculares, especialmente relevantes en pacientes reumatológicos.

    Dietas extremadamente restrictivas o sin supervisión médica pueden generar deficiencias nutricionales y no son recomendadas.

    Alimentación como parte del manejo integral

    La evidencia respalda que la nutrición debe verse como un complemento del tratamiento reumatológico, junto con medicamentos, actividad física adaptada y control del estrés. La orientación personalizada, idealmente con apoyo de un nutriólogo, es clave para obtener beneficios reales.

     

    La alimentación sí influye en la salud articular. Basarse en la evidencia científica permite usar la nutrición como una herramienta de apoyo para reducir inflamación, mejorar síntomas y promover una mejor calidad de vida en pacientes con enfermedades reumáticas.

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  • Fatiga crónica y dolor muscular: ¿puede ser una enfermedad reumática?

    Fatiga crónica y dolor muscular: ¿puede ser una enfermedad reumática?

    [et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» custom_padding=»0px||0px||false|false» global_colors_info=»{}»][et_pb_row _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_text _builder_version=»4.24.1″ _module_preset=»default» text_font=»Raleway||||||||» text_font_size=»15px» header_font=»Livvic||||||||» header_3_font=»Livvic||||||||» header_3_text_color=»#0c71c3″ global_colors_info=»{}»]

    La fatiga crónica y el dolor muscular persistente son síntomas frecuentes que muchas personas atribuyen al estrés, al cansancio o a la edad. Sin embargo, cuando estos síntomas se mantienen en el tiempo, afectan la calidad de vida o no mejoran con descanso, pueden ser una señal de una enfermedad reumática que requiere valoración médica especializada.

    ¿Qué se entiende por fatiga crónica y dolor muscular?

    La fatiga crónica no es solo sentirse cansado. Se trata de una sensación persistente de agotamiento físico y mental, que no mejora con el descanso y puede interferir con las actividades diarias. El dolor muscular, por su parte, puede manifestarse como rigidez, ardor, sensibilidad o debilidad, incluso sin haber realizado esfuerzo físico previo.

    Cuando ambos síntomas aparecen de forma constante, es importante investigar su causa.

    Relación con las enfermedades reumáticas

    Muchas enfermedades reumáticas pueden manifestarse inicialmente con fatiga y dolor muscular, aun antes de que aparezcan otros signos más evidentes. Algunas de las más comunes incluyen:

    • Fibromialgia, caracterizada por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga intensa y trastornos del sueño.

    • Artritis reumatoide, donde la inflamación sistémica puede provocar cansancio extremo y dolor muscular, además del dolor articular.

    • Lupus eritematoso sistémico, que suele cursar con fatiga persistente, dolor muscular y articular.

    • Miopatías inflamatorias, como la polimiositis, que generan debilidad y dolor muscular progresivo.

    Estos síntomas no deben normalizarse cuando son persistentes.

    ¿Cuándo consultar a un reumatólogo?

    Es recomendable acudir a un reumatólogo cuando la fatiga y el dolor muscular:

    • Duran varias semanas o meses

    • Empeoran progresivamente

    • Se acompañan de rigidez matutina, inflamación articular o fiebre

    • Interfieren con el trabajo, el sueño o las actividades cotidianas

    El reumatólogo es el especialista indicado para evaluar estas manifestaciones y determinar si existe una enfermedad reumática subyacente.

    Importancia del diagnóstico oportuno

    Un diagnóstico temprano permite iniciar tratamiento adecuado, controlar la inflamación, reducir el dolor y prevenir complicaciones a largo plazo. La evaluación suele incluir historia clínica detallada, exploración física y, en algunos casos, estudios de laboratorio e imagen.

    La fatiga crónica y el dolor muscular no siempre son síntomas inofensivos. Cuando persisten, pueden ser la manifestación de una enfermedad reumática. Consultar oportunamente con un reumatólogo es clave para obtener un diagnóstico preciso y mejorar la calidad de vida del paciente.

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  • ¿Cuáles son los riesgos de automedicarse antiinflamatorios?

    ¿Cuáles son los riesgos de automedicarse antiinflamatorios?

    [et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» custom_padding=»0px||0px||false|false» global_colors_info=»{}»][et_pb_row _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_text _builder_version=»4.24.1″ _module_preset=»default» text_font=»Raleway||||||||» text_font_size=»15px» header_font=»Livvic||||||||» header_3_font=»Livvic||||||||» header_3_text_color=»#0c71c3″ hover_enabled=»0″ global_colors_info=»{}» sticky_enabled=»0″]

    Advertencias desde la reumatología

    Automedicarse antiinflamatorios es peligroso porque puede causar daño gastrointestinal, afectar los riñones, elevar la presión arterial, esconder enfermedades graves y complicar diagnósticos como artritis, gota o enfermedades autoinmunes. Aunque alivian el dolor, tomarlos sin supervisión puede empeorar la salud a mediano y largo plazo.

    ¿Por qué la gente se automedica antiinflamatorios?

    Porque alivian rápido y son fáciles de conseguir.
    Pero el dolor es un síntoma, no una solución, y ocultarlo puede retrasar diagnósticos importantes.

    Riesgos principales de automedicarse antiinflamatorios

    1. Daño gastrointestinal

    Pueden causar:

    • Gastritis
    • Reflujo
    • Úlceras
    • Sangrado

    Los AINEs (ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco, etc.) irritan la mucosa del estómago.

     

    2. Afectación renal

    Su uso prolongado o en dosis altas puede llevar a:

    • Daño renal agudo
    • Insuficiencia renal
    • Desequilibrio de sodio y potasio

    Este riesgo es mayor en personas con diabetes o presión alta.

     

    3. Elevación de la presión arterial

    Algunos antiinflamatorios retienen líquidos, lo que aumenta la tensión arterial.
    Esto incrementa el riesgo cardiovascular.

     

    4. Interfieren con el diagnóstico de enfermedades reumáticas

    Los antiinflamatorios enmascaran síntomas, haciendo que:

    • La inflamación parezca menor
    • Los análisis salgan alterados
    • Se retrase el diagnóstico de artritis, gota o lupus

    Esto puede llevar a daño articular irreversible.

     

    5. Riesgo de combinar medicamentos sin saberlo

    Muchas personas toman antiinflamatorios con:

    • Anticoagulantes
    • Corticoides
    • Analgésicos
    • Suplementos

    Esto eleva el riesgo de hemorragias, toxicidad o falla renal.

     

    ¿Cuándo sí es necesario consultar a un reumatólogo?

      • Dolor articular que dura más de 2 semanas
      • Inflamación visible
      • Rigidez matutina
      • Dolor sin causa aparente
      • Fiebre, fatiga o síntomas sistémicos
      • Dolor recurrente que vuelve al suspender el medicamento

        Los antiinflamatorios alivian, pero no curan.
        El uso sin supervisión puede ocultar enfermedades, causar daño orgánico y retrasar tratamientos que sí resuelven el problema.

        Mejor mantente atento a tus síntomas y acude con tu médico. Soy el Dr. Miguel Ortiz, tu reuma en Guadalajara.

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      • ¿Por qué diagnosticar la artritis reumatoide temprana cambia por completo el pronóstico?

        ¿Por qué diagnosticar la artritis reumatoide temprana cambia por completo el pronóstico?

        [et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» custom_padding=»0px||0px||false|false» global_colors_info=»{}»][et_pb_row _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_text _builder_version=»4.24.1″ _module_preset=»default» text_font=»Raleway||||||||» text_font_size=»15px» header_font=»Livvic||||||||» header_3_font=»Livvic||||||||» header_3_text_color=»#0c71c3″ global_colors_info=»{}»]

        Diagnosticar la artritis reumatoide temprana cambia todo porque permite iniciar tratamiento antes de que las articulaciones sufran daño irreversible. Detectarla en sus primeras etapas la inflamación, previene deformidades, mejora la movilidad y aumenta la calidad de vida. Mientras más rápido se identifique, mejor responde el cuerpo a los medicamentos.

         

        ¿Qué es exactamente la artritis reumatoide temprana?

        Es la fase inicial de la enfermedad, generalmente dentro de los primeros 6 a 12 meses desde que comienzan los síntomas.
        En este periodo, el sistema inmunológico empieza a atacar las articulaciones, pero todavía no ha causado daño permanente.

         

        ¿Cuáles son los primeros síntomas que suelen pasar desapercibidos?

        • Rigidez matutina mayor a 30 minutos

        • Dolor simétrico en manos, muñecas o pies

        • Inflamación persistente

        • Calor o enrojecimiento en articulaciones

        • Fatiga intensa

        • Sensación de “adormecimiento” en las manos

        Los pacientes suelen confundirlo con “cansancio”, “edad” o “uso excesivo”, lo que retrasa el diagnóstico.

         

        ¿Por qué es tan importante diagnosticarla a tiempo?

        1. Se previene el daño estructural en las articulaciones

        El tratamiento temprano evita erosiones óseas y deformidades.

        2. Mayor probabilidad de remisión

        Los medicamentos funcionan mejor cuando la inflamación aún no ha progresado.

        3. Mejor calidad de vida desde el inicio

        Menos dolor, menos rigidez y mayor capacidad funcional.

        4. Evita discapacidad a mediano plazo

        La artritis reumatoide no tratada puede afectar movilidad, fuerza y autonomía.

        5. Reduce costos y tratamientos a futuro

        Atenderla tarde implica más medicamentos, estudios y en algunos casos, cirugía.

         

        ¿Cómo se diagnostica la artritis reumatoide en etapas tempranas?

        El reumatólogo evalúa:

        1. Síntomas clínicos

        Patrón de dolor, rigidez e inflamación.

        2. Estudios de laboratorio

          • Factor reumatoide

          • Anticuerpos anti-CCP (los más específicos)

          • Velocidad de sedimentación globular (VSG)

        • Proteína C reactiva (PCR)

        3. Estudios de imagen

        Ultrasonido o resonancia para ver inflamación o erosiones iniciales.

         

        ¿Cuál es el tratamiento temprano recomendado?

        • Fármacos modificadores de la enfermedad (DMARDs)

        • Medicamentos biológicos, cuando es necesario

        • Antiinflamatorios para controlar el dolor

        • Rehabilitación y ejercicios de movilidad

        • Cambios en dieta y estilo de vida

        El objetivo: remisión temprana o control total de la inflamación.

        Identificar la artritis reumatoide en sus primeros meses cambia radicalmente su evolución. 

        Si hay dolor e inflamación persistentes, lo ideal es acudir al reumatólogo cuanto antes.

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      • ¿Qué es la vasculitis y cómo afecta al cuerpo?

        ¿Qué es la vasculitis y cómo afecta al cuerpo?

        [et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» custom_padding=»0px||0px||false|false» global_colors_info=»{}»][et_pb_row _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_text _builder_version=»4.24.1″ _module_preset=»default» text_font=»Raleway||||||||» text_font_size=»15px» header_font=»Livvic||||||||» header_3_font=»Livvic||||||||» header_3_text_color=»#0c71c3″ global_colors_info=»{}»]

        La vasculitis es una condición poco conocida pero potencialmente grave que puede afectar a distintos órganos del cuerpo. Se trata de una inflamación de los vasos sanguíneos que puede provocar daño en tejidos y órganos si no se detecta a tiempo. En este artículo te explicamos qué es la vasculitis, sus causas, síntomas y tratamiento.

        ¿Qué es la vasculitis?

        La vasculitis es una enfermedad que provoca la inflamación de las paredes de los vasos sanguíneos. Puede afectar a arterias, venas o capilares, y presentarse como una condición aislada o como parte de otra enfermedad autoinmune como el lupus o la artritis reumatoide.

        Tipos más comunes de vasculitis

        Existen distintos tipos de vasculitis, algunos más frecuentes que otros:

        • Púrpura de Schönlein-Henoch

        • Granulomatosis con poliangitis (antes llamada Wegener)

        • Arteritis de células gigantes

        • Vasculitis por hipersensibilidad

        Cada tipo afecta a distintos grupos de edad y puede involucrar diferentes órganos.

        ¿Cuáles son los síntomas de la vasculitis?

        Los síntomas pueden variar ampliamente, pero los más comunes incluyen:

        • Fiebre persistente

        • Fatiga extrema

        • Pérdida de peso inexplicada

        • Dolor articular y muscular

        • Lesiones cutáneas

        • Dificultad para respirar

        • Problemas renales

        La vasculitis puede avanzar rápidamente, por eso es importante consultar al especialista si se presentan varios de estos síntomas sin una causa aparente.

        ¿Qué causa la vasculitis?

        La causa exacta no siempre es clara. Puede estar asociada a:

        • Enfermedades autoinmunes

        • Infecciones

        • Reacciones a medicamentos

        • Factores genéticos

        El sistema inmunológico ataca por error a los vasos sanguíneos, generando inflamación y daño.

        Tratamiento de la vasculitis

        El tratamiento dependerá del tipo de vasculitis, su gravedad y los órganos afectados. Generalmente se basa en:

        • Corticoides: para reducir la inflamación

        • Inmunosupresores: si hay actividad autoinmune severa

        • Medicamentos biológicos: en casos más resistentes

        • Monitoreo continuo: para evitar recaídas o complicaciones

        ¿La vasculitis tiene cura?

        Algunos tipos de vasculitis pueden entrar en remisión total, mientras que otros requieren tratamiento de por vida. Lo importante es un diagnóstico temprano y seguimiento con un especialista.

        La vasculitis es una enfermedad seria pero tratable. Detectarla a tiempo puede marcar una gran diferencia en la evolución y pronóstico del paciente. Si presentas síntomas persistentes y no hay una causa clara, acude a una consulta de valoración. Juntos encontraremos el tratamiento multidisciplinario adecuado para mejorar tu calidad de vida. 

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      • Enfermedades autoinmunes que pueden causar parálisis

        Enfermedades autoinmunes que pueden causar parálisis

        [et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» custom_padding=»0px||0px||false|false» global_colors_info=»{}»][et_pb_row _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_text _builder_version=»4.24.1″ _module_preset=»default» text_font=»Raleway||||||||» text_font_size=»15px» header_font=»Livvic||||||||» header_3_font=»Livvic||||||||» header_3_text_color=»#0c71c3″ global_colors_info=»{}»]

        Las enfermedades autoinmunes suelen relacionarse con inflamación, fatiga o dolor articular. Sin embargo, en ciertos casos, también pueden afectar el sistema nervioso y causar síntomas más severos, como debilidad muscular e incluso parálisis.

        En este artículo te contamos cuáles son las enfermedades autoinmunes que pueden causar parálisis, qué señales de alerta considerar y por qué el diagnóstico temprano es clave.

        ¿Qué son las enfermedades autoinmunes?

        Son padecimientos en los que el sistema inmunológico, que normalmente protege al cuerpo, ataca por error tejidos sanos. Dependiendo del tipo de enfermedad, el ataque puede ir dirigido a articulaciones, piel, órganos internos, vasos sanguíneos o al sistema nervioso.

        Cuando esta respuesta inflamatoria se dirige al cerebro, médula espinal o nervios periféricos, pueden aparecer síntomas neurológicos graves.

        Enfermedades autoinmunes que pueden causar parálisis

        1. Síndrome de Guillain-Barré

        Aunque más frecuente después de una infección, esta enfermedad autoinmune puede causar parálisis progresiva de las extremidades. Comienza con debilidad en piernas, puede ascender al tronco e incluso comprometer la respiración. Requiere atención médica urgente.

        2. Lupus eritematoso sistémico (LES)

        En su forma neuropsiquiátrica, el lupus puede generar alteraciones en el sistema nervioso central o periférico. Puede presentarse como pérdida de fuerza, entumecimiento o movimientos anormales.

        3. Esclerosis múltiple (EM)

        Aunque se maneja más desde neurología, la EM también es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca la mielina (la capa que protege las neuronas). Puede generar parálisis parcial, pérdida de visión o problemas para hablar y coordinar.

        4. Artritis reumatoide severa con vasculitis

        En casos muy avanzados, la vasculitis asociada a artritis reumatoide puede dañar nervios periféricos y producir debilidad o parálisis localizada, especialmente en manos o pies.

        Señales de alerta

        Consulta de inmediato si presentas:

        • Pérdida repentina de fuerza en brazos o piernas

        • Entumecimiento prolongado o sensación de «descarga eléctrica»

        • Dificultad para caminar o mantener el equilibrio

        • Alteraciones del habla o visión

        • Dolor intenso en la espalda o cuello con debilidad

        Estos síntomas pueden ser confundidos con un problema neurológico aislado, pero en muchos casos tienen un origen autoinmune.

        El papel del reumatólogo

        Aunque algunos de estos padecimientos son compartidos con neurología, el reumatólogo es clave en el diagnóstico y manejo de enfermedades autoinmunes con síntomas neurológicos. Un enfoque integral permite detectar el origen del daño y diseñar un tratamiento adecuado para evitar secuelas permanentes.

        Si tú o alguien cercano ha presentado debilidad, dolor articular y síntomas neurológicos sin diagnóstico claro, es momento de una valoración especializada.

        No dejes que el daño avance sin respuestas. Agenda tu cita y cuida tu salud desde la raíz.

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      • Ejercicio para pacientes con enfermedades reumáticas en verano: cuida tus articulaciones sin dejar de moverte

        Ejercicio para pacientes con enfermedades reumáticas en verano: cuida tus articulaciones sin dejar de moverte

        [et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» custom_padding=»0px||0px||false|false» global_colors_info=»{}»][et_pb_row _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_text _builder_version=»4.24.1″ _module_preset=»default» text_font=»Raleway||||||||» text_font_size=»15px» header_font=»Livvic||||||||» header_3_font=»Livvic||||||||» header_3_text_color=»#0c71c3″ global_colors_info=»{}»]

        El ejercicio es una herramienta clave para el manejo de las enfermedades reumáticas, pero durante el verano es importante tomar precauciones especiales. Las altas temperaturas pueden provocar fatiga, deshidratación o brotes si no se adapta la rutina adecuadamente. En este artículo te compartimos recomendaciones para mantenerte activo de forma segura durante esta temporada.

        ¿Por qué es importante el ejercicio en enfermedades reumáticas?

        Las enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide, lupus o fibromialgia afectan las articulaciones y tejidos blandos, causando inflamación, dolor y rigidez. El ejercicio, practicado con regularidad, ayuda a:

        • Mejorar la movilidad y flexibilidad articular

        • Fortalecer los músculos que protegen las articulaciones

        • Reducir la fatiga y mejorar el estado de ánimo

        • Disminuir la progresión del daño articular

        Por eso, incluso en verano, es importante mantenerse en movimiento.

        ¿Qué precauciones tomar en verano?

        Durante el verano, el calor puede hacer que el ejercicio se vuelva más exigente para el cuerpo, especialmente en personas con enfermedades reumáticas. Para evitar brotes o molestias, sigue estas recomendaciones:

        • Ejercítate en las horas más frescas del día, como temprano por la mañana o al atardecer

        • Hidrátate antes, durante y después de la actividad física

        • Usa ropa ligera y transpirable

        • Si haces ejercicio al aire libre, protege tu piel del sol con bloqueador, gorra y gafas

        • Evita ejercicios de alto impacto si tienes brotes activos

        Actividades recomendadas para el verano

        Algunas formas de ejercicio son especialmente amigables con las articulaciones y perfectas para los meses calurosos:

        1. Natación o ejercicios en agua 💧

        El agua reduce el impacto en las articulaciones y permite trabajar fuerza y resistencia de forma segura. Además, es refrescante y relajante.

        2. Caminatas suaves en sombra 🚶‍♀️🌳

        Caminar mejora la circulación y la movilidad. Busca rutas con árboles o áreas con sombra para evitar la exposición directa al sol.

        3. Yoga o estiramientos en casa 🧘‍♂️

        El yoga suave ayuda a mejorar la flexibilidad, el equilibrio y la respiración. Puedes hacerlo en interiores con ventilación o aire acondicionado.

        4. Bicicleta estática 🚴‍♀️

        Es una excelente opción para mantenerse activo sin poner presión en las articulaciones. Puedes ajustar la intensidad según tu estado físico.

        ¿Y si tengo un brote?

        Durante un brote, lo más importante es escuchar a tu cuerpo. Puedes reducir la intensidad del ejercicio, optar por movimientos suaves o hacer solo estiramientos. En algunos casos, es mejor descansar unos días hasta que el dolor o la inflamación disminuyan.

        Consulta siempre con tu reumatólogo si tienes dudas sobre tu actividad física o si notas un cambio importante en tus síntomas.

        Hacer ejercicio en verano es posible y muy beneficioso para pacientes con enfermedades reumáticas, siempre y cuando se tomen las precauciones adecuadas. Mantenerte activo no solo mejora tu salud física, sino también tu bienestar emocional. No se trata de forzarte, sino de moverte con conciencia, adaptando tu rutina a las condiciones del clima y a las necesidades de tu cuerpo.

        [/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][et_pb_row column_structure=»1_3,1_3,1_3″ _builder_version=»4.24.1″ _module_preset=»default» custom_margin=»|auto||auto|false|false» global_colors_info=»{}»][et_pb_column type=»1_3″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][/et_pb_column][et_pb_column type=»1_3″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][et_pb_button button_url=»https://www.doctoralia.com.mx/miguel-angel-ortiz-villalvazo/internista-reumatologo/guadalajara» url_new_window=»on» button_text=»Realiza tu cita» _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» custom_button=»on» button_text_color=»#FFFFFF» button_bg_color=»#0C71C3″ button_border_width=»-2px» button_border_radius=»10px» global_colors_info=»{}»][/et_pb_button][/et_pb_column][et_pb_column type=»1_3″ _builder_version=»4.16″ _module_preset=»default» global_colors_info=»{}»][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section]

      • Cuida tus articulaciones, en estas vacaciones

        Cuida tus articulaciones, en estas vacaciones

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        Semana Santa es una época ideal para descansar y realizar actividades al aire libre, pero también puede ser un momento donde las articulaciones sufran más de lo habitual. Los cambios de rutina, el aumento en la actividad física y los viajes largos pueden desencadenar molestias o incluso lesiones articulares. A continuación, te contamos cómo prevenir el dolor articular en vacaciones y disfrutar sin preocupaciones.

        ¿Por qué aumenta el dolor articular en vacaciones?

        Durante las vacaciones, muchas personas realizan actividades poco habituales, como largas caminatas, senderismo, natación o incluso deportes extremos. Estos cambios pueden sobrecargar las articulaciones, en especial en personas con condiciones como artritis o artrosis. Además, factores como el clima, la alimentación y el descanso inadecuado pueden contribuir a la inflamación y el dolor.

        Actividades que pueden causar inflamación o lesiones

        Algunas actividades comunes en Semana Santa pueden afectar la salud articular si no se realizan con precaución:

        • Caminatas prolongadas: Especialmente en terrenos irregulares, pueden causar sobrecarga en rodillas y tobillos.
        • Senderismo o montañismo: Aumenta el impacto sobre las articulaciones de las piernas.
        • Natación en agua fría: Aunque es un ejercicio de bajo impacto, la temperatura del agua puede afectar a personas con enfermedades articulares.
        • Permanecer sentado por mucho tiempo: Viajes largos en auto o avión pueden causar rigidez y dolor en las articulaciones.

        Consejos para cuidar tus articulaciones mientras disfrutas

        Para evitar el dolor articular en vacaciones, sigue estas recomendaciones:

        1. Calienta antes de cualquier actividad 🏃‍♂️ Realizar estiramientos previos ayuda a preparar las articulaciones y músculos.
        2. Usa calzado adecuado 👟 Un buen soporte en los zapatos puede prevenir el impacto excesivo en las rodillas y tobillos.
        3. Mantente hidratado 💧 El agua ayuda a mantener el cartílago articular en buen estado y reduce la inflamación.
        4. Evita cargar peso excesivo 🎒 Si llevas una mochila, distribuye el peso correctamente para evitar tensiones en la espalda y rodillas.
        5. Descansa lo suficiente 😴 Dormir bien permite la recuperación de los tejidos y reduce la inflamación.
        6. Escucha a tu cuerpo ⚠️ Si sientes dolor persistente, detente y busca atención médica si es necesario.

        ¿Cuándo acudir al reumatólogo?

        Si después de las vacaciones presentas dolor articular que no mejora con reposo o analgésicos comunes, podría ser señal de una afección más seria. En ese caso, un reumatólogo puede evaluar la causa y recomendarte el mejor tratamiento.

        Disfrutar de la Semana Santa sin dolor articular es posible con algunas precauciones. Sigue estos consejos y mantén tus articulaciones en buen estado para aprovechar al máximo tus vacaciones. ¡Tu salud es lo más importante!

        Si el dolor articular es frecuente en tu vida, acude a consulta para obtener un diagnóstico preciso y mejorar tu calidad de vida. 

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